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domingo, 27 de enero de 2013

EL DULCE MILAGRO



EL DULCE MILAGRO
(click en el nombre)

¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
« ¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!»

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!

Que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: «Voy con la dulzura»,
de inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: «Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen».
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!

martes, 15 de mayo de 2012

ENSAYAR LA DECLAMACIÓN

Que me perdone la Ciencia

Poema: Que me perdone la Ciencia.
Autor: Claudio Martinez Payma.
Declamador: Carlos de la Cruz.

Estoy solito en mi rancho,
he quedado solo en la casa,
ladran afuera los perros
como si viesen fantasmas
y alumbran mis pensamientos
candiles de luces malas,
alones de pájaros negros,
me ponen luto en las mangas
y es tan grande el sufrimiento
que voy llevando en el  alma
que no lo explican los hechos,
ni lo dicen las palabras.

Ocho años tenía a penas
el pobre hijito de mi alma
y despertó una mañana
con los ojos encendidos
y el cuerpecito echando llamas,
¡me muero nana!- decía-,
¡me muero tata!- gritaba-,
siento una voz de martirio,
siento un fuego que me abraza,
-bese el cachorro en la frente
y a la madre en la mirada
y volé en mi caballo al pueblo
siete leguas de distancia,
siete puñales de punta
clavados en mi garganta
y el grito de mi hijo aquí dentro
¡agua nana!, ¡agua tata!

-Le expliqué al doctor el caso
se acomodó en su butaca,
me miro de arriba abajo
y me dijo:
"Leoncio, lo siento mucho,
pero la senda que va a tu rancho
es muy mala y me va a estropear el auto"
ahí comprendí entonces que la ciencia,
 no es tan ciencia cuando no tiene conciencia
y que por esos caminos
donde muchos médicos no andan
 pasa  a galope la muerte
va y viene la desgracia.

El médico no venía
no porque fuera mala la senda que va a mi rancho
si no porque no tenía con que pagarle a la ciencia
siete leguas de distancia.
Yo me regresé a mi casa
lo mismo que regresara
cualquier padre en la misma circunstancia,
con la tristeza en el pecho
y el corazón en el alma.

Me encargó que le comprara
al pasar por la botica,
un frasco de limonada
y que le diese al enfermo
cuando la fiebre pasara,
la fiebre duro poquito
se le cortó una mañana
y entre el canto de zarzales
y el suave aclarar del alba
mi Juana pegada al niño,
mi hijo con la frente helada
y yo parado junto a la cama,
poco después de enterrarlo
se empezó a turbar mi Juana,
se pasaba todo el día
con las manos en el pecho
lo mismo que se acunara
aun recién nacido
acunando su desgracia
y así se fue quedando la pobre,
así la tierra la aguarda
con las manos sobre el pecho
acuñando mi desgracia.

Estoy sólito en mi rancho,
he quedado sólo en mi casa
y afilo a la media noche
mi cuchillo cabo de plata,
¡la única plata del pobre!
y medito mi venganza
¡le grito al mundo
que me perdone la ciencia,
y no me culpen si mañana
dicen que soy bandido
un mal hombre sin conciencia!

¡Oh, Dios! todo poderoso,
has que despunte el alba
y arranca de mi pecho
este grito que me mata:
¡agua nana!, ¡agua tata!


Nota: Existen muchas versiones de este poema, humildemente expongo ésta.
Ensayar la declamación permite al adentrarse al poema, al ambiente, sentir los sentimientos que describe, que narra, para exteriorizarlos y llegar al público. además de pulir los ademanes, hacer como si las manos recreasen el escenario, lo visten, es hablar con las manos, con la mirada.

nota2: sobre el nombre correcto del autor sobre su segundo apellido existen dudas, aun sigo buscando, pero su poema está hermoso.

sábado, 24 de marzo de 2012

Rasgos que se pueden evaluar en el declamador


I. MEMORIZACIÓN. Conocer el poema a fondo permite trabajar la entonación, los momentos en hacer la gesticulaciones y mímicas, por ello es de importancia memorizarlo, pero sobre todo sentir el poema, imaginar en tu mente la historia que aborda, no se debe cambiar ni un parte del poema, se debe respetar la obra del poeta, salvo en ciertas excepciones, por la entrega del declamador se puede aceptar y para proporcionar mayor emoción, leves alteraciones el paso.

II. ENTONACIÓN. Utilizar interrogantes, exclamativas e imperativas en las frases de manera que causen sentimientos en la audiciencia.

III. DICCIÓN. Se deben pronunciar correctamente las palabras de manera clara y entendible.

IV. FLUIDEZ O RITMO. Eso lo maneja el declamador a base de ensayos previos, no es conveniente declamar con rápidez, excepto cuando se preste la emoción del poema, se debe conocer la propia métrica que lleva el poema y el estilo de los escritos del poeta para adecuarse a ellos.

V. MÍMICA Y GESTICULACIONES. El declamador puede moverse si el poema lo amerita, no es necesario caracterizarse del personaje, pues se consideran los gestos: tristeza, miedo, felicidad, (la evocación de sentimientos) y los ademanes deben ser figuras artísticas que emanen el recuerdo  de los objetos y las palabras.

VI. VOLUMEN. Se debe controlar el diafragma, subir y bajar los tonos,  por ejemplo: subir el tono si se demuestra ira, bajarlo si se trata de tristeza, pero sobre todo adaptar el sonido-volumen a la cantidad de personas en el auditorio y la amplitud de este.

VII. PRESENCIA O DOMINIO DEL AUDITORIO. Captar la atención desde el inicio es fundamental para insertar al público en  la historia que trata el poema a declamar, no es conveniente decir cuando inicia y cuando termina el poema, eso lo capta el público, pero dependerá de la forma en la que se presente el declamador.

VIII. PRESENTACIÓN. El declamador debe presentarse en forma pulcra, pero sobre todo sentirse cómodo con su vestuario.

*NO ES NECESARIO VESTIRSE DE CHARRO PARA DECLAMAR UN POEMA PATRIÓTICO. Se puede colocar utilería de fondo pero este rasgo en sí no se toma en cuenta en la declamación, pues es la habilidad de declamación lo que se evalua.

Aclaro que éstos son sólo algunos de los rasgos deseables en el declamador, de ninguna manera se pretende que sean los únicos.

NACIMIENTO

EL BLOG NACE EL 17 DE MARZO DE 2012.