domingo, 23 de septiembre de 2012

QUIUBOLE PARA ADOLESCENTES

 
 

(Dale click a la imagen para ir al interactivo)
 
Reseña de Yorleni (13 años):
 
Habla sobre nuestro cuerpo, nuestra imagen, los tipo de drogas, el sexo, así como de los cambios hormonales, el ligue, nuestra familia, las drogas a las que estamos expuestos. El libro trae muchas preguntas pero que son de gran ayuda.
 
 
Los autores:
 
 
Gaby Vargas
 

 
 Yordi Rosado
 
Sin duda es un libro que ha generado críticas sobre todo porque lo han visto como algo comercial, pero desde el punto de vista literario, es una publicación que bien genera el interés por los adolescentes de conocer las polifacéticas maneras de la adolescencia como fenómeno social, debido a que se empezó a reconocer la adolescencia desde la llegada de la Revolución Industrial debido a que los jóvenes de la clase social media y baja, y al entrar la reforma laboral del trabajo de los menores, se dio la oportunidad de preparación de los más jóvenes de la sociedad, así como el derecho a la educación.
Los padres empezaron a brindar apoyo (principalmente económico) a sus hijos de especializarse en una labor y a prolongar su educación, pero con la llegada de los medios masivos de comunicación empezó a prologarse esa dependencia social (a estereotiparze), producto del mismo modelo económico capitalista.
 
Lo que es innegable es que todo sufrimos esa metamorfosis (quizá algo parecida a la que nos cuenta Franz Kafka en su libro ) en que padecemos cambios en nuestro cuerpo y nos sentimos como monstruos o mutantes, pero es solamente producto del desarrollo  biológico y que resulta de gran "adolescer" en el que se deja de ser niño pero aún no se es adulto (lo social). Sin duda este libro generará sólo un mensaje para que las y los adolescentes puedan ir construyendo su personalidad.

Autor: Carlos de la Cruz.


domingo, 16 de septiembre de 2012

CANTO A CHIAPAS

canto a chiapas
Enoch Cancino Casahonda
Imagen extraída de:

Chiapas es en el cosmos
lo que una flor al viento.
Es célula infinita
que sufre, lIora y sangra.
Invisible universo
que vibra, rie y canta.
Chiapas, un día lejano,
y serena y tranquila y transparente,
debió brotar del mar ebrio de espuma
o del cósmico vientre de una aurora.
…Y surgió, inadvertida
como un rezo de lluvia entre las hojas,
tenue como la brisa,
tierna como un suspiro;
pero surgió tan honda,
tan real, tan verdadera y tan eterna
como el dolor, que desde siempre riega
su trágica semilla por el mundo.
Desde entonces, Chiapas es en el cosmos
lo que una flor al viento.
Chiapas nació en mi:
con el beso primario en que mi madre
marcó el punto inicial del sentimiento.
Chiapas creció en mí:
con los primeros cuentos de mi abuelo,
en la voz de mi primer amigo,
y en la leyenda de mi primera novia.
Desde entonces, Chiapas es en mi sangre
beso, voz y leyenda.
…Y fue preciso
que el caudal de los años se rompiera
sobre mi triste vida solitaria,
como la espuma en flor, de roca en roca,
para saber que Chiapas no era sólo río,
para saber que Chiapas no era sólo estrella,
brisa, luna, marimba y sortilegio.
Para saber que a veces también era
la indescriptible esencia de una lágrima;
algo así como un grito que se apaga
y un suspiro de fe que se reprime.
(Supe que Chiapas no era sólo el insomnio de la selva
besando la palabra de los vientos
y el río llorando epopeyas
en el torrente de las horas viejas…)
Percibí en ella
una sed insaciable de nuevos horizontes,
una ansia inconfesada de compartir su vieja voz de arrullo
su triste voz
(triste como la imagen del indio
clavada entre la cruz de sus caminos).
…Mas supe también que Chiapas era
el callejón aquel donde ladraba el tiempo,
aquel olor a lluvia que cantaba
la santidad de nuestras almas niñas.
Y, supe además, que a ratos era
una fiesta en el barrio,
el aroma infinito de una ofrenda
y una marimba desafiando al aire
profanado de cohetes y campanas.
¡Chiapas!
he de volver a ti como un suspiro al viento,
como un recuerdo al alma.
He de volver a ti
como el cordero fiel de la leyenda
para ser una nota, que perdida,
vague en la soledad de tus veredas.
Para ser “uno más” entre tus redes,
tejidas con el hilo del incienso
y beber el poema de tus noches
en la leyenda azul de tus marimbas.
Y cuando viejo, solo y abatido
se aproxime el final de mi existencia,
he de besar tu tierra para siempre.
A esa bendita tierra,
que cual ella me hiciera:
con un alma de cruz
y de montaña.


AUTOR: Enoch Cancino Casahonda (click en el nombre)



MÉXICO CREO EN TI


mexico creo en ti

México, creo en ti,
Como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
Y sin embargo, ríes demasiado,
A caso porque sabes que la risa
Es la envoltura de un dolor callado.
México, creo en ti,
Sin que te represente en una forma
Porque te llevo dentro, sin que sepa
Lo que tú eres en mí; pero presiento
Que mucho te pareces a mi alma
Que sé que existe pero no la veo.
México, creo en ti,
En el vuelo sutil de tus canciones
Que nacen porque sí, en la plegaria
Que yo aprendí para llamarte Patria,
Algo que es mío en mí como tu sombra
Que se tiende con vida sobre el mapa.
México, creo en ti,
En forma tal, que tienes de mi amada
La promesa y el beso que son míos.
Sin que sepa por qué se me entregaron;
No sé si por ser bueno o por ser malo,
O porque del perdón nazca el milagro.
México, creo en ti,
Sin preocuparme el oro de tu entraña;
Es bastante la vida de tu barro
Que refresca lo claro de las aguas,
En el jarro que llora por los poros,
La opresión de la carne de tu raza.
México, creo en ti,
Porque creyendo te me vuelves ansia
Y castidad y celo y esperanza.
Si yo conozco el cielo es por tu cielo,
Si conozco el dolor es por tus lágrimas
Que están en mí aprendiendo a ser lloradas.
México, creo en ti,
En tus cosechas de milagrería
Que sólo son deseo en las palabras.
Te contagias de auroras que te cantas.
¡Y todo el bosque se te vuelve carne!
¡Y todo el hombre se te vuelve selva!
México, creo en ti,
Porque escribes tu nombre con la X
Que algo tiene de cruz y de calvario:
Porque el águila brava de tu escudo
Se divierte jugando a los “volados:
Con la vida y, a veces, con la muerte.
México, creo en ti,
Como creo en los clavos que te sangran:
En las espinas que hay en tu corona,
Y en el mar que te aprieta la cintura
Para que tomes en la forma humana
Hechura de sirena en las espumas.
México, creo en ti,
Porque si no creyera que eres mío
El propio corazón me lo gritara,
Y te arrebataría con mis brazos
A todo intento de volverte ajeno,
¡Sintiendo que a mí mismo me salvaba!
México, creo en ti,
Porque eres el alto de mi marcha
Y el punto de partida de mi impulso
¡Mi credo, Patria, tiene que ser tuyo,
Como la voz que salva
Y como el ancla...!

AUTOR:  Ricardo López Méndez (click sobre el nombre)





Tu imagen

Sin duda vuelvo a sonreìr, miro la luna y vuelvo a estar loco porque viéndola llegas a mi memoria y le lanzo un beso creyendo que eres tú.

Carlos de la Cruz.

NACIMIENTO

EL BLOG NACE EL 17 DE MARZO DE 2012.