miércoles, 20 de mayo de 2020

SEMBLANZA VIVENCIAL DE HINA FINCK


Escritora Hina Finck

Nacida en la Ciudad de México, en un hogar católico, hace casi 84 años, soy la primogénita, tengo siete hermanos. Mis padres son el publicista Carlos E. Finck Beltrán y la maestra de gimnasia sueca Edith Pastrana Cuin.
Cuatro de mis hermanos ya están en la gloria de Dios.
Inicié mi actividad laboral siendo la secretaria de mi papá, él con toda paciencia y amor me dictaba sus programas de radio, (Me dictaba la ortografía también) yo escribía en su Remington 12 y me pagaba por hacerlo. Eso fue a mis nueve años.
Estudié para Contadora Privada, y al darme cuenta que eso es ser la secretaria de un Contador, me indigné conmigo y curse el magisterio.
Laboré como Publicista, ahora Comunicólogo, durante veinticinco años.
En la YWCA me diplomé como Guía de Yoga Inicial; Guardavidas; Entrenadora de Gimnasia Sueca y Entrenadora de Natación. En el IMSS, donde laboré como entrenadora de Natación, obtuve el diplomado de Especialista en Nado de Pecho. En Olimpiadas Especiales, el diploma de Inicio de Clavados.
Fui campeona de ciclismo seis veces, de los once a los catorce años. Mi última actividad física fue cargar pesas y al final me hizo mucho daño a la vista.
En 1989 monté mi Colegio de Educación Especial, en donde laboro hasta la fecha como Pedagoga, Terapeuta y Profesora de recién nacidos, párvulos, niños y adolescentes con alguna minusvalía. También saco de problemas a las personas que han tenido eventos cerebrales maléficos.
Tengo mi página en Facebook, se llama Estimulación Intelectual y en ella notifico los servicios que ofrecemos.
Me encanta escribir y ahora tengo tiempo para hacerlo; desde hace siete años participo en los diferentes certámenes de los que me entero, ya tengo publicadas más de 950 obras entre ensayos, poemas, cuentos, narraciones y otros; en unos como seleccionada, en otros como finalista y en doce ocasiones como ¡Vencedora!
Eso he hecho en mis 83 años, 11 meses y 20 días de existir.

HINA FINCK


Aquí compartimos las excelsas letras de Hina Finck con un poema de su autoría

LA MACABRA NIÑA 


Se quedó muy sola la niña macabra            
se quedó esperando que la tumba se abra…

Antes ya dormía, estaba en regazo
su mamá tan bella parecía su ángel
la madre preciosa le daba el abrazo
la cubría con alas de plumas arcángel.

Hacía cinco años había nacido
la cuna de nácar con seda abrigaba
nunca una pena la había afligido
jamás una angustia su pecho incrustaba.

La cuna perfecta, de ángeles el vuelo
los besos tronados, la cara risueña
esa bella alcoba parecía un cielo
la beba entendía casi toda seña.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

Era inteligente muy bonita muy sana
la madre y el padre la querían muchísimo
la nena cantaba en mañana temprana
en tardes y noches con canto bellísimo.

Eran gorgoreos que ritmo tenían
eran bellas notas de garganta clara
los bellos cantares de su voz salían
la dulce nenita parecía jugara.


En un de repente la voz melodiosa
se oía salida de boca muy bella
pero esa boquita que era de diosa
comenzó a trocarse, ya no era ella.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

Esa cara toda de facciones bellas
cambiaba facciones, bien las arrugaba
su cuello y cara ya no eran estrellas
una brujería su piel la plisaba.

La nariz creció, se volvió delgada
casi transparente, curva, puntiaguda
en su cara flaca ya se le afilaba
nena necesita del doctor ayuda.

Consulta de médico; era una tragedia
la nena cambiaba, muy fea se volvía
parecía cuento, parecía comedia
parecía mentira, fealdad dolía.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra...

Su cuerpo antes sano estaba muy flaco
la piel se pegaba embarrada en huesos
parecía una vara sin piel y sin saco
sus huesos piel seca, los tenía presos.

Transcurrían los días muy tristes
parecían lombrices sus venas en piel
así coyunturas semejaban quistes
eran unas bolas de vil cascabel.

Porque a esa niña le sonaba todo
todo el esqueleto, parecía maraca
era una bebita ya no había modo
de poder curarla, quedaría flaca.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

Parecía pintada en caricatura
tan horrible niña de oscuros destellos
parecía que en noche lluviosa, oscura
de antro vil saliera, crispaba los vellos.

Flacucha, espigada, sin musculatura
crecía cual flaco, horrible esqueleto
ya su voz preciosa no tenía dulzura
sonaba a hueco, con su voz de muerto.

Una tarde negrura por más que lluviosa
la niñita de nueve añitos tan sólo
escapó de casa y corrió jubilosa
fue a vivir en cueva, la llena de lodo.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

Ahí la nenita encontró comida
racimos de huevos de los sapos verdes
esa vil comida le dio una gran vida
¡Vamos niña come, tú todo lo muerdes!


Sorbía los huevos mordía cascarones
bien atragantados daban energía
devoraba ansiosa por todos rincones
los huevos enteros, en noches y días.

Otros animales también en la cueva
habitaban juntos en la oscuridad
eran roedores y macabra Eva
bien se los almorzaba con toda maldad.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

Pero un mal día la Evita macabra
quiso ya salirse de cueva lodosa
se salió cantando, corriendo cual cabra
se veía muy mal, se veía horrorosa.

Y quiso la vida que por esos lares
unas jovencitas saltaran la reata
con sus bellos cantos en esos lugares
la niña macabra miró ronda grata.

Esas lindas niñas que cuerda saltaban
reían jubilosas, cantaban canciones
componían versos y lindo cantaban
la niñita flaca veía esas acciones.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

La piel de Evita pergamino era
a sus huesos flacos muy bien se adhería
parecía que momia de tumba saliera
parecía fantasma que ya revivía.

Esas niñas bellas que reata brincaban
de pronto la vieron y el miedo nació
de Eva horrorosa manos asustaban
estaba feísima, las horrorizó.

Soltaron la reata, con pavor corrieron
llorando asustadas gritaron muy fuerte
los buenos vecinos ya las atendieron
y averiguaron cuál era su suerte.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

Las niñas gritan que monstruo horroroso
estaba parado muy cerquita de ellas
parecía un palo y estaba furioso
enseñaba dientes, rechinaba muelas.

Eran vil mentiras, la niña macabra
estaba asustada, no mostraba dientes
sí era un monstruo, estaba cual cabra
tenía piernas flacas mejillas salientes.

Pero esa niña tan fea, era buena
no correspondía ese cuerpo con alma
su ánima de dulce bondad era plena
tenía con ella grata y dulce calma.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…


A la cueva misma se regresó Evita
y con mil suspiros se puso a llorar
ella bien sabía que toda nenita
la rechazaría, la haría penar.

Sólo en la cueva hallaría consuelo
las horribles ranas le harían compañía
los huevos comiendo sentada en el suelo
bañaba con lágrimas cuando los comía.

Se acordó Evita de que una persona
pudiera abrazarla, era su mamá
“Mil abrazos quiero” Evita razona
se baña en la charca y corriendo va.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

Se metió a su casa por una ventana
y con voz ronquiza grita “Ya llegué”
y la madre llega, brilla la mañana
y las dos se abrazan con amor y fe.

Los padres de Eva trazan un grato plan
la van a esconder de muy torpes miradas
con vestidos largos ya la cubrirán
con boinas y velos como visten hadas.

Y sí que lo logran, Evita la fea
ahora parece de hada la espuma
vestida con velos parece presea
parece un premio ligera cual pluma.


Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

En el torso llevaba blusa vaporosa
amarillo claro con verde esmeralda
con tres velos hecha esa blusa de diosa
Eva bien portaba y también la falda.

La falda cubría hasta los tobillos
uno sobre el otro tres velos armónicos
no se transparentan sus huesos tras brillos
de cuatro faldones con encajes cónicos.

Cubriendo su frente, nariz las mejillas
tapando sus sienes, barbilla y el cuello
velos delicados con unas rejillas
de ojos tristes salía un destello.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

Y así la niñita llegó a jovencita
envuelta en los velos de brillos preciosos
pero una mañana con lluvia maldita
su suerte tan negra le quitó reposos.

Porque una avalancha de lodo y de piedras
arrasó ese pueblo donde residían
y sus padres buenos murieron cual yedras
cruelmente arrancadas, raíces morían.

En ese entierro la joven tan niña
cubierta de negros y sin brillos velos
esperaba triste de la vida riña
una cruel pelea, derrota de anhelos.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

Nueve días crueles la joven pasó
rezando ante tumbas de sus buenos padres
ya el último día a un joven miró
vestido como ella con todos encuadres.

Los dos atraídos por fuertes miradas
llegaron muy juntos se dieron las manos
sintieron que magias tranquilas y aladas
los protegerían, casi eran hermanos.

No, no eran hermanos, eran más que eso
cómplices serían estaban seguros
a la cueva ahora se fueron aviesos
a planear su vida derribando muros.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra…

Tenían ahora mucho qué charlar
estaban seguros de bien apoyarse
planearon seis meses de vivir en lar
en casa de ella para bien amarse.

Después de seis meses se irían a vivienda
del joven Arturo, a vivir en la calma
Evita y Arturo su vida sin rienda
con miles de estrellas, decoraban su alma.


¿De qué viviría la horrible pareja?
él sería sastre, ella cosería
trabajaban juntos sin ninguna queja
y así la pasaban en gran compañía.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra.

Vendían sus costuras a muy buen dinero
caminando calles y ofreciendo trajes
de sastres Arturo era el primero
Eva diseñaba ropas para los viajes.

De viaje y de fiesta y la ropa de diario
no se dedicaban a nada especial
era el elogio todo el comentario
a todos gustaba su costura tal.

Pero una mañana que era fatídica
un perro furioso los lanzó al mal viento
fatal les robaba esa vida idílica
desgarrando velos los sacó del cuento.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra.

No sólo traje desgarrole a Arturo
también ese perro lo mordió en el cuello
en los brazos de Eva cayó sin futuro
y sólo le dijo: Volveré en destello.

Eva huyó corriendo para que esa gente
no la apresara ni la apedreara
metida en cueva no estuvo sonriente
su mente sufría ella lagrimeaba.

Ya abrió los ojos, lágrima enjugada
miró algún destello de brillos muy finos
era Arturo mismo el que la llamaba
ella bien oía ahora unos trinos.

Arturo trinaba, tenía voz hermosa
le dijo que fuera donde lo enterraran
que se disfrazara, que sí era su esposa
que viera por dónde el cadáver dejaran.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra.

Y la fea Eva, la macabra franca
a la gente espiando a Arturo miró
fueron arrastrándolo hasta una barranca
ya ahí la gentuza lo desbarrancó.

Lo echaron al fondo, hasta el fondo mismo
ya Evita valiente bajó ese muro
y cientos de piedras cubrieron abismo
sobre el cadáver, cadáver de Arturo.

Cantaron los trinos: “Estás a la espera
el túmulo solo abrirá su vientre”
Eva macabra se quedó a la vera
para cuando abra y ella se adentre.

Se quedó muy sola la niña macabra
se quedó esperando que la tumba se abra.

F I N


Fuente: Hinna Finck, 2020.

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